Los Médicos Declaran la Guerra a la Cesárea 

La Organización Médica Colegial rechaza reducir el número de intervenciones y asegura que en EE UU, Italia y Reino Unido la tasa es mayor? Son contrarios a la estrategia del «parto normal» anunciada por el ministro Soria Rosa Serrano.
MADRID- Menos cesáreas, sí, pero no a cualquier precio. Parto «humano», respetando las decisiones de la madre, también, pero sin riesgos y sin «convertirlo en un festival». Ésta es la contestación de las máximas instituciones médicas implicadas en la Estrategia de Sanidad para promover «la armonía y naturalidad» en los alumbramientos. Además, denuncian la falta de medios para poner en práctica las nuevas medidas.
Uno de cada cuatro niños que nacen en España vienen al mundo por cesárea. La tasa de estas intervenciones asciende al 22,1 por ciento de los nacimientos en los hospitales públicos y al 33,7 por ciento en los privados, de acuerdo con la última Estadística de Establecimientos Sanitarios del Ministerio de Sanidad. Se trata de un porcentaje muy superior al máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que aconseja que no rebasen el 15 por ciento de los alumbramientos.
«Uso excesivo» de tecnologías
Para poner fin a esta tendencia, y para atender las cada vez más numerosas peticiones de un «parto natural», el ministro Bernat Soria ha presentado su Estrategia de Atención al Parto Normal. El documento tiene por objetivo «humanizar la atención al parto» y critica la «medicalización creciente y una tendencia al uso excesivo de las tecnologías y de las prácticas innecesarias», en alusión, no sólo a la alta tasa de cesáreas, sino también a intervenciones como la episotomía -una incisión para facilitar la expulsión del feto- o el rasurado.
Unas consideraciones que no comparten al 100% ni en la Organización Médica Colegial (OMC), el organismo que agrupa a todos los colegios de médicos, ni en la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). En relación a las cesáreas, la OMC asegura que «no se pueden comparar los índices de España con los de la OMS, sino que debemos compararnos con los países de nuestro entorno y nivel de desarrollo».Entre ellos, citan a Estados Unidos, donde la mitad de los nacimientos se producen tras una cesárea; y también a Reino Unido, Italia y Grecia, donde la tasa de estas intervenciones se sitúa entre el 35 y el 40 por ciento. En un comunicado, los responsables de la OMS señalan, además, que «en ningún caso puede ofrecerse la apariencia de que la cesárea es una técnica perversa, dolorosa, que crea inconvenientes a la paciente y que los médicos aplican de forma caprichosa», y recuerda que esta intervención ha reducido de forma drástica la mortalidad infantil.
José María Laílla, vicepresidente de la SEGO y jefe del Servicio de Ginecología del Hospital San Juan de Dios de Barcelona, comparte esta opinión. La recomendación de la OMS, asegura, data del año 1979 y, desde entonces, los cambios han sido muchos. «Antes, cuando el niño venía con una presentación de nalgas se hacía el parto por vía vaginal; ahora, en estos casos hacemos cesáreas por seguridad. Tampoco utilizamos los fórceps para facilitar los partos», explica, y recuerda que también «han aumentado los embarazos múltiples, por la fecundación in vitro, y la edad de las madres, factores para practicar una cesárea». No obstante también reconoce que algunas cesáreas se practican «por medicina defensiva». Los ginecólogos, junto con los cirujanos plásticos, son los médicos que reciben más denuncias y, para evitarlo, algunos optan por no arriesgarse y practicar la operación a la mínima dificultad.
En este último punto «es en el único que podemos reducir las cesáreas», afirma Laílla, pero asegura que no se conseguirá «si los políticos nos echan a la gente encima a los médicos». En esta línea, critica que la estrategia de Sanidad pretenda «humanizar» el parto, «como si ahora estuviera deshumanizado». «Todos estamos intentando reducir la excesiva tecnificación y las prácticas innecesarias, pero no nos vayamos al otro extremo», apunta. En este sentido, la OMC también recuerda que «no sería aceptable que, a partir de ahora, por apurar la tendencia, ocurriera alguna muerte evitable».
Para acallar estas críticas, previsibles, el ministro de Sanidad dejó claro tras presentar su estrategia a las autonomías en el último consejo interterritorial del Sistema Nacional de Salud, que con el nuevo proyecto se va a fomentar «el parto en casa». Sin embargo, no detalló qué medidas concretas se tomarán en los hospitales y se limitó a asegurar que «si hay que poner bañeras para dilatar, se pondrán».
El doctor Laílla trabaja en Cataluña, una de las primeras comunidades autónomas que implantará un plan para mejorar la atención al parto. Consistirá a grandes rasgos en «no romper la bolsa de líquido amniótico de la paciente, no monitorizarla, evitar la episotomía, permitir que esté acompañada de sus seres queridos y, en definitiva, ofrecer también una asistencia no médica». Unas mejoras deseables, pero difíciles de llevar a cabo sin refuerzos adicionales tanto humanos como técnicos, como asegura el facultativo.
Y mientras, la comunidad andaluza va por delante en esta iniciativa. Un total de 17 hospitales de esta autonomía han sido pioneros en introducir medidas específicas para «humanizar» el parto. Otras comunidades ya han implantado medidas en este sentido. En Galicia, por ejemplo, se han instalado bañeras que faciliten la dilatación.

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